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Nochevieja, Barcelona y sus nuevos propositos

Nochevieja: empiezan nuevas aventuras y nuevos propósitos

Esto es lo que idealmente una persona debería pensar, pero en realidad nos preocupa totalmente otra cosa: la preparación del gran día, es decir el 31 de diciembre para despedirnos del año viejo y para dar la bienvenida al nuevo año

Tenemos ganas de celebrarlo, estar guapos y perfectos para el nuevo año que está llegando: “problemas del primer mundo” como diría mi amiga Stella de Argentina, estresados por ir a la peluquería por tener el vestido “adecuado” al evento y sobre todo tener un plan para la noche. Hay que celebrarlo en compañía y preferiblemente fuera de casa.

Las costumbres de nochevieja

Dependiendo del país en el cual estamos, encontramos costumbres distintas, pero siempre con el denominador común de celebrar el nuevo año, intentando, a través de supersticiones y tradiciones de “atraer” dinero, salud y amor.

Sin embargo, en Italia y en España, donde actualmente vivo, una de las obligaciones es llevar ropa interior de color rojo como “amuleto de la suerte” para alejar la “mala suerte”.

El momento más solemne e importante es la llegada de la medianoche: en España es obligación sintonizar la televisión con el canal 1 donde se transmite las 12 campanadas, es decir desde la Plaza del Sol de Madrid se transmite el evento de las 12 campanadas que simbolizan los 12 meses del año.

En aquel momento empieza la histeria: por cada campanada hay que comer una uva, símbolo de abundancia y es necesario que se coma al mismo tiempo de la campanada.

Bueno, quien me está leyendo desde España sabe cuánto no sea fácil!

Las campanadas de Nochevieja

Cada año, durante las campanadas, empiezo con desenvoltura cogiendo el ritmo, sin embargo, cuando llego a la quinta/sexta campanada, me transformo en un hámster, como si fuera un hechizo de una bruja: se me cumulan las uvas en la boca y, como un rumiante, decido dejar una parte de las uvas a un lado de la boca para masticarlas, mientras las otras, ya masticadas, ya las trago

No me dejo estresar porque si no me quedaría ahogada, si no centrada sigo con mi locura hasta el final.

Una locura y un infierno al cual me someto cada año, siempre y cuando no llegue el día en el cual esté a punto de ahogarme y en tal caso mis uvas volarían de mi boca en un momento.

Después empiezan los brindis infinitos, las felicitaciones, los abrazos y los mismos bailes, que, pasan los años, pero son siempre los mismos.

En Italia, estamos un poco más tranquilos y, menos voraces con las campanadas de medianoche, si quisiéramos hacer una comparación: solemos comer la pata de cerdo hervido, tan ligero (es irónico evidentemente) con nuestras lentejas y celebramos con “spumante” mientras en España con cava.

La Fiesta en casa de Marvin

Los bailes italianos post medianoche son siempre los mismos pero las canciones de la Carra son las que prevalen. Tanto en Italia como en España tenemos el famoso trencito y, con alguna copa de más puede ser muy peligroso.. sobre todo, si se trata de una fiesta en casa.

Os pongo un ejemplo de mi experiencia barcelonesa, donde los residentes, para evitar el caos de los bares y el coste elevado de la salida nocturna, tenemos la costumbre de organizar fiestas en casa: en mi caso, cada año nos reunimos en casa de mi amigo Marvin, donde más o menos somos como una quincena de amigos.

Vive en cuarto piso sin ascensor y la formula, alcohol + escalera +trencito +bailes es una bomba de relojería.

El máximo paso hace algunos años cuando David se encontró mal y vomito por las escaleras del edificio, tipo cataratas de Iguazú, a Marybel llego el mando de la tele en un ojo, volviéndose el pirata del Caribe y Jaime, un chico de 1.85 m, se cayó encima de Marybel, justo para completar la obra.

¡No son tradiciones catalanas estas eh!

La tradición de la Carta

Pasando en vez a la tradición que adopto yo personalmente, diría que es seguramente más tranquila y eficaz en el obtener resultados: es una pequeña practica para alcanzar lo mejor del nuevo año.

Coged  una hoja y un boli y escribid vuestra lista de deseos, es decir todo aquello que queréis que se cumpla en el nuevo año.

Una vez que la tengáis escrita, en voz alta, tendreis que repetirla con intención y deseo, como si fuera un mantra. Una vez que vuestro mantra puede terminar, tendréis que decir la siguiente frase:

“en armonía con el universo, gracias por haberme escuchado y que me los has concedido”

La idea es que pensáis que los deseos ya se hayan cumplidos y que hagan ya parte de vuestro presente. Idealmente esta práctica debería ser repetida dos/tres veces al día durante un minuto y medio durante 60 días

Todo funciona por ley de atracción: vuestras vibraciones, tanto positivas como negativas, entran en contacto con el universo por tanto todo aquello que se expresa y se desea se refleja en la vida cotidiana.

Hablando de Metafísica, todo aquello que se encuentra “por arriba de mi se refleja por debajo”, refiriéndome con arriba al universo y por debajo a nosotros humanos. Hay una relación mutua entre el universo y los humanos y, estudios pasados lo demuestran.

Concluyendo os recuerdo que somos únicos al mundo y estamos aquí para brillar.

No temáis de desear… desead a lo grande y con pasión y os será concedido!

Mis deseos ya los tengo claros, y vosotros?

Buen año!

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